Los diferentes estilos de conducción

Lo primero que tenemos que dejar claro es que vamos a hablar solamente de estilos de conducción que sean seguros. Estos son aquellos en los que se respetan los límites máximos de velocidad, en los que se guardan las distancias de seguridad recomendadas y en los que, en definitiva, se siguen los consejos de las autoridades de tráfico.

Partiendo de esta base, lo cierto es que existen diversas formas de controlar un vehículo que pueden afectar al consumo de combustible, a su respuesta inmediata y a otros muchos parámetros, por lo que conviene tenerlos claro.

Resumen :

Conducción de prestaciones.

Conducción eficiente

Este estilo de conducción se centra en optimizar el consumo de combustible, por lo que también podríamos llamarla conducción ecológica, ya que es la que menos partículas contaminantes va a emitir a la atmósfera. También es la más económica por lo que hemos dicho al principio.

Las claves para llevar a cabo una conducción eficiente en términos de gasto de combustible se encuentran en acciones como acelerar muy suavemente y cambiar de marcha lo antes posible para evitar que el motor se revolucione demasiado y consuma un extra de combustible que es posible ahorrar.

Las consecuencias positivas son evidentes. El conductor conseguirá que el coche sea menos ruidoso, que emita menos contaminación y que, como hemos dicho, consuma menos. Pero también conseguirá cuidar la mecánica del motor consiguiendo una vida útil de los componentes mucho más alargada.

Como única pega hay que señalar que, al circular con revoluciones bajas, la respuesta inmediata a la hora de acelerar no será tan rápida, algo que hay que controlar al máximo para evitar posibles problemas.

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Alto rendimiento

En este modo de conducción lo que se busca no es ahorrar combustible, si no sacar el máximo partido a cada una de las gotas del mismo que haya en el tanque. Se trata de un tipo de conducción muy equilibrado que no apuesta ni por el ahorro ni por la potencia bruta.

La forma de llevar a cabo este modo de conducción se debe centrar, por un lado, en conseguir que el coche alcance de forma no muy brusca su par máximo de revoluciones y cambiar a la siguiente marcha de forma rápida y dinámica.

La ventaja de estar siempre cerca del par máximo de revoluciones es que se podrá obtener una respuesta realmente eficiente en cuanto se pise el acelerador, algo que buscan muchos conductores. El mantenimiento de este estilo de conducción asegura muy buenos resultados en los que a potencia se refiere y el consumo no se dispara demasiado, aunque, eso sí, es mucho menos eficiente que la que describimos en primer lugar.

Conducción eficiente.

Conducción de prestaciones

En este estilo el objetivo es solo uno: sacar el máximo rendimiento de la mecánica del vehículo buscando exprimir la potencia que se esconde bajo el capó del mismo.

Hay que tener claro que se trata del estilo menos eficiente de todos los que hemos descrito, ya que provocará un aumento del gasto de combustible, emitirá más contaminación, fatigará más a la mecánica del coche y generará más ruido.

En su lado positivo hay que señalar que se trata del estilo que mayor potencia da, algo que se consigue manteniendo continuamente al motor entre su par máximo y su potencia máxima. Se trata de una conducción agresiva, aunque puede ser segura siempre que se respeten los consejos de circulación en materia de seguridad y no se sobrepasen los límites de velocidad.