¿Cómo te adaptas al entorno del coche?

Cuando nos ponemos a los mandos de un coche, por mucha sensación de aislamiento que se tenga, lo cierto es que se está en continua interacción con un entorno que puede ser de lo más variado y cambiante. Por ello, es necesario tener en cuenta algunos aspectos fundamentales con el objetivo de evitar problemas durante la marcha que puedan poner en riesgo a nosotros y al resto de usuarios de una vía determinada.

Resumen :

Vehículo en marcha

El entorno es especialmente importante cuando un vehículo se encuentra en marcha. En este caso, es importante tener presente que lo más importante son los otros vehículos cuando se circula por carreteras interurbanas como las vías convencionales, autopistas y autovías.

Los movimientos de los restantes vehículos pueden resultar imprevisibles en algunos casos como cuando se dan situaciones de emergencia. De esta forma, lo mejor para poder responder a cualquier reto que ofrezca el entorno es circular a una velocidad no demasiado elevada y mantener siempre las distancias de seguridad que se aconsejan en cada caso.

Con esta combinación de factores se conseguirá disfrutar de un control sobre el entorno que reduzca notablemente las situaciones de riesgo que siempre se pueden vivir en la carretera.

Eso sí, la clave de todo se encuentra en la atención del conductor. Es importante reducir factores de distracción como usar el smartphone o manipular la radio o el GPS de un vehículo durante la marcha, ya que cualquier acción de este tipo terminará con una pérdida del control sobre el entorno más que peligrosa.

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Condiciones climáticas

Hay un aspecto del entorno que rodea al vehículo sobre el que ningún conductor tiene el más mínimo control. Se trata del clima, y es que no siempre es posible conducir en condiciones ideales en las que el sol brille y el viento esté ausente.

En muchos casos, el entorno impone factores de dificultad como la lluvia, la niebla, el viento intenso o la nieve y el hielo. En todos estos casos, se deben seguir las indicaciones precisas de las autoridades para poder evitar las situaciones de riesgo que los agentes climáticos acabarán produciendo.

En todo caso, mantener una velocidad baja, activar los sistemas de iluminación del vehículo y aumentar más si cabe la atención sobre el entorno son las condiciones generales para asegurar que una climatología complicada no se convertirá en una fuente de excesivos riesgos para los usuarios de una vía.

Conducir con lluvia

Vehículo inmovilizado

Cuando el vehículo se detiene, algo que puede suceder por una avería o por otros motivos similares, el entorno cobra una nueva importancia. En estos casos, lo que es importante es evitar que un coche detenido se convierta en un riesgo para el resto de usuarios de la vía.

Por ello es necesario disponer de materiales de señalización y de otras herramientas con las que poder avisar a los demás de la presencia de un coche detenido en la vía. Asimismo, habrá que elegir los lugares correctos para hacer la inmovilización siempre que se pueda.

Hablamos de espacios como el arcén que están destinados a este tipo de situaciones especiales. También habrá que elegir siempre que sea posible un lugar visible desde lejos descartando las salidas de curvas cerradas y otros espacios similares en los que la visibilidad se reduce considerablemente.

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